¿Os animáis a pasar el Fin de Año en Barcelona? Os proponemos unas cuantas actividades para el día 31, la noche de Fin de Año y el día siguiente. Si lo hacéis todo, ¡no tendréis tiempo ni de dormir!

Antes de la fiesta: el hombre de las narices

El día 31 de diciembre es conocido en Catalunya como el Dia de l’Home dels Nassos (Día del Hombre de las Narices): un hombre que tiene tantas narices como días tiene el año que termina. Se pasea por las calles de Barcelona, esperando a que los más pequeños lo encuentren… y se den cuenta de que tiene tantas narices como todos nosotros: ¡una!
Además, se celebra en Barcelona la Cursa dels Nassos, una carrera popular de 10 km por las calles de la ciudad. ¡Así que no os olvidéis las zapatillas de deporte!

Las doce uvas de Fin de Año

En Catalunya, como en España, se despide el año con las tradicionales doce campanadas, que retransmiten todas las televisiones del país. Por cada campanada hay que comer una uva hasta llegar a las doce y así tener buena suerte durante el año que empieza. Y no puede faltar el tradicional brindis con cava justo después de las campanadas.

Fiesta en Plaza Espanya

Este año, por primera vez, Barcelona se convertirá en una de las ciudades mundiales en dar una gran bienvenida al nuevo año. En la avenida Maria Cristina y la fuente mágica de Montjuïc se celebrará una gran fiesta con un espectáculo visual, musical y pirotécnico que dará la vuelta al mundo. ¡Y, por supuesto, las doce campanadas!

Dos pantallas gigantes, una figura de quince metros que representa el “ser del milenio” y una gran explosión de fuegos artificiales serán los protagonistas de la velada, aunque tampoco faltarán las tradicionales uvas y los brindis.

Después de la fiesta: ¡al agua!

Después de la fiesta nocturna, los más atrevidos dan la bienvenida al nuevo año con un chapuzón en el Mediterráneo a primera hora de la mañana. El baño de Año Nuevo ya se ha convertido en una tradición en la Barceloneta, que reúne a centenares de participantes sin miedo al agua gélida. Y después de pasar frío viene la recompensa: ¡una taza de caldo caliente!